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Chips de Vitelotte, las más coloridas

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Tras unos días de descanso retomamos las buenas costumbres y nos ponemos manos a la masa. Como aperitivo del menú que os tenemos preparado para esta semana, os proponemos unas simples chips hechas con patatas vitelotte, las patatas moradas, casi negras, por fuera y violetas y blancas por dentro. El color tan peculiar de estas patatas se debe a las antocianinas, un pigmento vegetal que también contienen otras frutas, verduras o plantas como las grosellas, las frambuesas, la col lombarda, etc. y que les confiere el color rojo, púrpura o azul. Esta sustancia es especialmente rica en antioxidantes y convierte a las vitelottes en un alimento muy recomendable para la salud.

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Estas patatas no son fáciles de encontrar en nuestros mercados pero preguntadle a vuestro frutero de confianza por que la mayoría de ellos traen este tipo de producto exótico por encargo ya que no tiene tanta salida. Nosotros hemos localizado este fin de semana en el mercado de Chiclana (Cádiz) uno de esos fruteros enamorados de su profesión y que se se preocupa por ofrecer los mejores y más variados productos; se llama Pablito y está en el puesto nº 22. Estábamos deseando volver a casa y buscar recetas dignas de la magnífica materia prima que compramos allí.

Volvamos por ahora a nuestros chips y veréis que también aquí merece la pena dedicarle unos minutos a la elaboración casera. Es evidente que este popular aperitivo, ya sea casero o industrial, no es precisamente “light” pero lo que es innegable es que si lo realizamos de forma artesanal al menos podremos elegir las patatas, el aceite y también la cantidad de sal que queramos añadirle.

Ingredientes:

  • 1/2 kg de patatas vitelotte
  • aceite abundante
  • sal

Elaboración:

  • Lavamos y secamos las patatas. No es necesario pelarlas.
  • Con la ayuda de una mandolina, cortamos láminas de 1 mm de grosor que dejaremos en remojo en un cuenco con abundante agua fría que iremos renovando hasta que el agua esté totalmente limpia, señal de que no queda almidón.
  • Secamos las patatas con un paño de cocina limpio y las freímos en abundante aceite que habremos precalentado a 160ºC. Ojo con no poner mucha cantidad de láminas a la vez ya que se pegarían entre sí. Removemos mientras están friéndose las patatas y las sacamos en cuanto hayan tomado color.
  • Por último, retiramos el exceso de aceite con papel absorbente y le añadimos la sal al gusto inmediatamente.
  • Repetimos la operación tantas veces sean necesarias.

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